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  Valorar el trabajo de los maestros
 
Los niños pasan en el colegio muchas horas, durante las cuales son los maestros quienes se encargan de su educación. Es su trabajo y, por tanto –dirán algunos–, su obligación. Sin embargo, su dedicación es mucha y suele estar infravalorada. Por ello, no está de más que, si estamos satisfechos con su labor, se lo hagamos saber.
Virginia González
Psicóloga
 
Se suele hablar, muy a menudo, de lo bien que viven los profesores: su cómodo horario, sus larguísimas vacaciones... Pero se habla poco de la gran responsabilidad de su trabajo, de las horas que emplean adicionalmente para preparar sus clases, para buscar y preparar el material, para corregir ejercicios y exámenes, realizar los cursos de capacitación en horario extraescolar o vacacional; se ignoran, realmente, las presiones que sufren o las dificultades con las que se encuentran al trabajar con individualidades dispares, reunidas en una clase bastante numerosa. La enseñanza es un trabajo duro que no acaba nunca.
De la vocación al desánimo
Los maestros, generalmente, suelen ser personas con una gran vocación. Personas comprometidas y dedicadas por entero a la labor de formar y enriquecer a sus alumnos. Para ellos, es gratificante lo mucho que aprenden los niños o el cariño que reciben de cada uno de ellos. Son personas que, a lo largo de los años, ponen su corazón y su esfuerzo en beneficio de niños y jóvenes.
La satisfacción personal es grande, pese a que las responsabilidades son muchas: planificar los aprendizajes, conocer las posibilidades madurativas de cada uno de sus alumnos, desarrollar sus capacidades, conseguir la motivación e implicación de los escolares, evaluar adecuadamente el proceso, intercambiar información útil con los padres...
¡No me gusta mi profesor!
 
Algunas ideas   
• Pedir una entrevista con el profesor y hacerle partícipe de nuestra satisfacción por su labor en los avances del niño.
• Enviar un fax o un e-mail a la escuela con unas palabras de agradecimiento para todo el equipo educativo.
• Regalar al profesor un cuaderno en el que cada alumno estampe su firma y escriba alguna palabra de reconocimiento a su tarea.
• Hacerle llegar un presente (libro alusivo a su labor, ramo de flores...) de parte de todos los padres de los alumnos, con una dedicatoria que aluda a la importancia de su tarea diaria.
• Escribir una carta de agradecimiento al profesor y acompañarla de algún dibujo o pequeño texto del niño, dedicado a su profesor.
• Hacer saber a la dirección la satisfacción con el trabajo de uno o varios profesores.
De esta forma, haremos que su labor sea reconocida también por la dirección del colegio.
La opinión que un niño tenga de su profesor es importante, ya que repercutirá en su rendimiento escolar. Los padres han de estar atentos a las preocupaciones de sus hijos, pero sin tomar sus desasosiegos al pie de la letra. Hay que descubrir las verdaderas razones por las que el niño tiene una mala opinión de su profesor y actuar para mejorar la situación. Quizá simplemente choque con la personalidad del profesor, puede que tenga problemas con alguno de sus amigos, o que esté agobiado porque no ha organizado bien su tiempo de estudio. Puede también que las expectativas de los padres no coincidan con las del profesor o que el maestro, como ser humano que es, no sea infalible. En cualquier caso, no hay que sacar conclusiones precipitadas. Hay que analizar la situación de la forma más objetiva posible y no considerar al profesor como un adversario, sino como un miembro del mismo equipo. Por supuesto, los padres no siempre tienen que estar de acuerdo con la actuación de los profesores, pero no por ello hay que predisponer a los niños en su contra. Cuanto mejor funcione el trío niño-padres-profesorado, mejor funcionará la educación del niño.
Todo va sobre ruedas
Afortunadamente, no siempre existen problemas. Por lo general, el niño va aprendiendo y mejorando día a día, sin tropiezos. Los padres, desbordados de preocupaciones y obligaciones y muy faltos de tiempo, lo agradecen. Pero no por ello deben pasar desapercibidos ni el esfuerzo de los niños ni el trabajo que llevan a cabo los profesores. Hay mucho que celebrar en las adquisiciones progresivas de los alumnos. Los niños tienen su mérito, pero también el profesorado está realizando un esfuerzo y deberíamos reconocer su dedicación. Desde luego, es su deber, pero es bueno el agradecimiento hacia aquellas personas que se encargan cada día de la educación de nuestros hijos. A todo el mundo le gusta que se le reconozca su trabajo.
Labor de equipo
Al niño no le educa una sola persona, sino un equipo humano. Casi siempre manifestamos nuestro agradecimiento al tutor, olvidando a veces la tarea educativa del resto de los profesores e incluso del equipo directivo o del personal auxiliar. Aunque no todos tengan el mismo contacto con el niño, es justo agradecer a todos el esfuerzo.
Estamos contentos
Asociaciones de padres, profesores y equipos directivos están acostumbrados a recibir quejas de los padres. ¿Por qué, si estamos contentos, no les hacemos llegar nuestras felicitaciones y nuestro agradecimiento?
La labor realizada por el equipo educativo es independiente de los resultados académicos obtenidos por los niños. No solo les enseñan contenidos, sino que les inculcan curiosidad e interés por saber, les infunden la responsabilidad de su propio aprendizaje, valoran su aplicación, fomentan las destrezas que los ayudarán a desenvolverse en la vida, les trasmiten los valores positivos necesarios para su superación individual y su convivencia en la comunidad…
Ser agradecidos es la mejor forma de enseñar a los hijos a serlo. Unas simples palabras, una sonrisa o un gesto amable expresarán nuestro aprecio y respeto hacia la tarea y la entrega de los maestros.
Muchas gracias
Un tercio de los padres se siente desorientado a la hora de educar a sus hijos. Pero lejos de buscar una mayor comunicación con ellos o una mayor implicación en su educación, piden a los profesores que realicen esta labor. El núcleo familiar es fundamental, no solo como modelo o apoyo fuera de la institución escolar, sino también por su trabajo conjunto con los profesores. Es importante tener informados a los maestros de los intereses o dificultades de los niños y, a la vez, interesarnos por la labor del profesorado, así como tener en cuenta sus opiniones, sobre todo ante situaciones difíciles. Y también es muy importante que exista una coherencia de normas y expectativas entre la casa y el colegio.
Los profesores, independientemente de nuestro agradecimiento, van a seguir desempeñando su trabajo; van a seguir teniendo momentos buenos y malos. Pero con nuestro reconocimiento contribuiremos a mejorar la calidad de las relaciones. Gracias.