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  El precio de ver la “tele”
 

Muchos padres preocupados por la educación infantil se muestran permisivos con el tiempo que pasan sus hijos delante de la pantalla. Conocer los riesgos que tantas horas de televisión entrañan para la salud física y mental de los niños puede
animarlos a reconsiderar su actitud.

Hace 25 años, cuando la vida no giraba en torno a la televisión, los padres animaban a sus hijos a que vieran Barrio Sésamo porque era una serie que los ayudaba a aprender a contar, a leer, a comprender el espacio, a relacionarse... A menudo, la familia entera se organizaba para reunirse a ver los programas de Rodríguez de la Fuente y otras series sobre la naturaleza porque enseñaban a los niños a conocer el entorno y a desarrollar respeto por el planeta en general y los animales en particular. Era todavía un mundo en el que la televisión no estaba encendida a todas las horas del día, los niños jugaban en la calle, no comían solos delante de la tele y sabían que había vida más allá de la pantalla.
Desgraciadamente, la experiencia de las personas que ahora tienen 40 ó 50 años no es equiparable en una sociedad en la que el hábito “de contemplar el mundo a través de lo que hacen o dicen otros” ha reemplazado a la conversación, a los encuentros con amigos, a la vida al aire libre, a experimentar cosas personalmente... Y lo malo es que un estilo de vida que conlleva pasarse horas sentado delante de la tele se está cobrando su precio en los cuerpos y mentes de los niños (y, sin duda, de los adultos) de este país.
Efectos indeseables
Numerosos estudios han demostrado los efectos poco saludables en el peso (junto con los italianos, los niños españoles son los que más han aumentado de peso en Europa en los últimos años), en el umbral de atención, en la capacidad de lectura y de socialización de los niños que pasan varias horas al día viendo la tele. Por empezar por lo más obvio:
  1 Según los últimos datos, el niño español ve una media de 2,30 horas de televisión al día. Para cuando acaban sus estudios de segunda enseñanza, se han pasado el doble de horas delante de la tele que en clase. Lo peor: que el 45% de los niños afirma que sus padres nunca le aconsejan sobre los programas de la televisión que ve, hecho que es reconocido por el 28% de los progenitores. De hecho, más de 150 000 niños españoles ven la televisión en el denominado 'late night', es decir, a partir de las doce de la noche.
  2 Como consecuencia de esa situación, el niño/niña español ve a diario decenas de episodios de violencia e innumerables imágenes en las que los adultos fuman o toman alcohol. Al cabo del año, el niño español ve también decenas de miles de anuncios. Muchos de los que ve en programas infantiles son de productos alimentarios especialmente diseñados para conseguir su fidelidad a largo plazo –como snacks, dulces, productos de bollería, refrescos–, repletos de calorías vacías de nutrientes, es decir, ricos en azúcares, grasas, harinas refinadas, sal...
¿Quién decide en casa?
Una explicación a la actual situación la puede resumir una conversación que mantuvo recientemente una joven madre madrileña con un profesor de un colegio y en la que estuve presente.
–Mi hija de 9 años ve diariamente la tele 6 horas y no sé cómo convencerla para que no se pase el día delante de la pantalla.
–¿Por qué no? –preguntó el profesor–.
–Porque tiene un aparato en su habitación –respondió ella–.
La siguiente pregunta del profesor fue:
–¿Y quién tiene la responsabilidad de que el aparato esté allí y de que ella tenga acceso ilimitado a la televisión? ¿Quién da las órdenes en su casa? ¿Usted o una niña de 9 años?
Esa niña no es una excepción. La media de aparatos de televisión en España es de casi dos por hogar. Eso significa que muchos hogares tienen 2 o más televisores. Un gran porcentaje de niños de entre 8 y 16 años tiene un aparato de televisión en su propio cuarto.
Con tanta disponibilidad, es imposible que los padres controlen el tiempo y el contenido de lo que sus hijos ven en la televisión. Y la realidad demuestra que la mayoría de los niños que ven la televisión a partir de las doce de la noche lo hacen sin que lo sepan los padres.
Según datos de Corporación Multimedia, durante el año pasado, los niños españoles de entre 4 y 12 años vieron la televisión una media de 146 minutos (dos horas y 26 minutos) diarios.
El fin de semana es el momento de mayor consumo televisivo por parte de los niños, con 166 minutos los sábados y 162 minutos los domingos. Por contra, los jueves los niños “apenas” permanecen 134 minutos ante la pantalla.
En cuanto a los meses del año, diciembre es el mes en el que los niños más ven la tele, con 162 minutos diarios. El mes en el que ven menos la tele es agosto, con 126 minutos diarios como media.
Conclusiones alarmantes
Aunque los efectos perniciosos de la televisión siguen provocando controversia a nivel teórico, los datos objetivos que arrojan los estudios son innegables. Algunas conclusiones:
  - Los niños que ven mucha televisión no solo ven muchos más anuncios de alimentos nocivos para su salud que los que ven menos la tele, sino que tienen también más oportunidades para consumir esos alimentos.
  - Los niños que ven mucha televisión comen menos en familia sentados a la mesa y toman menos frutas, verduras y pescado que la media.
  - Los niños que ven mucha televisión tienen peor calidad de sueño que los que pasan menos horas ante la pantalla.
  - Los niños de entre 10 y 15 años que ven la televisión más de 5 horas a la semana tienen 6 veces más probabilidades de empezar a fumar a esa edad que los que ven menos de dos horas de tele a la semana.
  Pero las horas de televisión también se reflejan en la mente. Si un niño ve muchas horas de televisión, resta esas horas a actividades que podrían fomentar su creatividad, su autoafirmación, su capacidad de aprendizaje, de relación social, de experimentación personal.
  Es un hecho muchas veces comprobado que los niños que ven 10 o más horas de televisión a la semana tienen peor capacidad de lectura y consiguen peores resultados académicos que los niños que pasan menos tiempo delante de la tele. Estudios a largo plazo sugieren diversas razones:
  - Un estudio con 2500 niños publicado en la revista Pediatrics (la “biblia” de los pediatras) ha permitido comprobar que, cuanta más televisión ven los niños de entre 1 y 3 años, mayor riesgo tienen de desarrollar problemas de atención cuando llegan a los 7 años. Por cada hora de televisión que ven al día, el riesgo de desarrollar trastorno de déficit de atención con hiperactividad (DAH) aumenta en un 10%. Los niños con DAH tienen problemas para concentrarse y organizarse, exhiben un temperamento impulsivo y tienen problemas de aprendizaje y de relación.
  Estudios realizados sobre la función cerebral infantil señalan evidencias de daño cerebral en niños pequeños que ven la tele más de dos horas al día. En concreto, ver la televisión muchas horas propicia el desarrollo de hábitos mentales que reflejan una mayor agresividad, menores niveles de tolerancia y menor umbral de atención, y ello en detrimento del desarrollo de circuitos de lenguaje en el hemisferio izquierdo.
Esas mentes “de dos minutos” se vuelven rápidamente impacientes con cualquier material que requiera profundidad de pensamiento, según ha señalado la doctora Jane M. Healy, psicóloga educacional, en un comentario publicado en Pediatrics. La doctora Healy ha confirmado que “muchos padres de niños con DAH han confirmado que los niños mejoran de forma notable cuando se reducen las horas de televisión y se eligen bien los contenidos”.