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Los conflictos familiares
y sus causas |
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| Padres demasiado permisivos, progenitores que proyectan en sus hijos sus propias frustraciones, parejas que utilizan a los niños en sus disputas, abuelos que desautorizan a los papás... Los conflictos familiares son múltiples y diversos, pero casi todos obedecen a la falta de unos límites y jerarquías claras. |
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Mar
García Orgaz
Psicóloga clínica |
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| La familia es un conjunto de vínculos y procesos con carácter propio, organizados en un contexto propio. Su finalidad es el cuidado, el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros. |
| Se considera que una familia es funcional o sana cuando es un sistema abierto, con vínculos y límites con el exterior e integrado en el tejido social, que cumple una función de amortiguación social entre el sujeto y la sociedad; que busca el crecimiento y el bienestar de todos y se mantiene con el cambio o la evolución de todos; que asume los distintos roles que le llegan al integrarse en ella nuevos miembros y en el que hay una comunicación abierta, clara y directa. |
| La aparición de un problema en la familia, por lo general, coincide con algún cambio efectivo o previsto que amenaza con alterar el equilibrio. Las familias entran en crisis por una desgracia inesperada, por la desaparición de uno de los cuidadores, por problemas estructurales o por cambios en el ciclo vital. |
| Incongruencia jerárquica |
| La estructura familiar es el conjunto de pautas que determinan cómo se organiza una familia: la jerarquía, los límites y los subsistemas. La familia es sana cuando la jerarquía está depositada en los padres y los límites son claros. La cohesión y la adaptabilidad de una familia se valora según los límites y la jerarquía. |
| La incongruencia jerárquica es la base de muchos problemas psicopatológicos. Los progenitores que no actúan como padres asumiendo la responsabilidad de establecer las normas o que son permisivos, llevan a sus hijos a hacer de padres. Y cuando a un niño no se le deja actuar como tal, se siente abrumado por un exceso de responsabilidad: se le sobrecarga pronto de tareas adultas y se enfrenta a un complejo dilema por su lealtad a los padres; por satisfacer la necesidad de éstos reprime sus propias necesidades de niño, postergándose así el ritmo de su proceso de crecimiento, impregnándose las relaciones con sentimientos de depresión, cólera o tristeza. |
| Al igual que los límites o reglas que rigen la familia deben ser claros y explícitos, los subsistemas en una familia también tienen que estar claros, porque cuando hay un entrelazamiento consciente o inconsciente entre los sistemas (individual, conyugal, parental y de la familia extensa) surgen conflictos familiares. |
La aparición de un problema en la familia, por lo general,
coincide con algún cambio efectivo o previsto que amenaza con alterar el equilibrio. |
| Subsistemas y alianzas |
| La pareja que forma el subsistema conyugal tiene que tener unos límites claros de uno para con el otro y unos valores y unas expectativas comunes. Entre sus miembros debe estar claro el tema de la fidelidad o exclusividad, el tiempo con los amigos del otro, las relaciones con la familia extensa. |
| Los padres (o subsistema parental) tienen que tener prefijados y estar de acuerdo en los límites, las normas para con sus hijos y respetarse en la transmisión de éstas a sus hijos. El subsistema fraterno, por su parte, se debe basar en la negociación y en la colaboración. |
| Las alianzas que se establecen entre los miembros de un mismo subsistema son alianzas sanas. Por ejemplo: los padres que se alían para defender las normas que imponen a los hijos, o los hermanos que se unen para defender el horario de vuelta a casa o para negociar con sus padres el tiempo de ver la televisión. |
| Una alianza es menos sana cuando se da entre miembros de distintos subsistemas. Es grave, por ejemplo, que un cónyuge desautorice sistemáticamente al otro delante de un hijo, o que un hermano “se chive” continuamente de otro ante un padre. En el primer caso, el padre utiliza a su hijo para ir en contra del otro; en el segundo, se fomenta la rivalidad fraterna. |
| Problemas no resueltos |
| Los síntomas que aparecen en los miembros de un subsistema pueden ser reacciones provocadas o causadas por conflictos no resueltos en otros subsistemas. Es decir, a veces los hijos pueden presentar síntomas causados por problemas no resueltos entre los padres. Por ejemplo, hay ocasiones en que los hijos que han sido árbitros en las peleas de sus padres empiezan a pelearse con sus hermanos. Paradójicamente, con esta conducta desajustada consiguen que los padres se pongan de acuerdo en algo, aunque sea en su disconformidad con que se peleen. También es el caso de los niños con fracaso, que obedece a una gran tensión familiar provocada por problemas de pareja o de uno de los progenitores. |
| Otro ejemplo de familia patológica es aquella en la que los niños son utilizados como objetos sobre los que los padres proyectan muchos sentimientos y actitudes conscientes e inconscientes. Por ejemplo, el padre que fue mal estudiante y desea que su hijo llegue a hacer una brillante carrera y no admite la decisión de su hijo para su propio futuro, aunque sea tomada con madurez. O el caso del padre que ha seguido muy unido a la familia extensa por continuar con el negocio familiar y no quiere que lo sigan sus hijos, suponiendo que éstos lo van a vivir tan mal como él. |
| Utilización de los hijos |
| Otro caso es el de la familia en la que los hijos se ven atrapados en una lucha de poder entre los padres, como suele suceder en los casos de separación; o entre éstos y su familia de origen, como ocurre en el caso de los abuelos que se alían con los nietos en contra de sus padres y les consienten cosas que los padres les han prohibido. También se da patología cuando los niños son percibidos como generadores de conflictos, vividos como fuentes de dependencia, en el caso de hijos no deseados o de padres adolescentes o inmaduros. |
| A veces, los niños también son utilizados para gratificar las necesidades insatisfechas de dependencia. Es el caso, por ejemplo, de una persona que busca tener un hijo para así conseguir unirse a otra persona. Otras veces, los niños sirven para que sus padres salden la deuda que tenían con los progenitores: es el caso de quienes deciden tener un hijo porque sus propios padres así lo hubieran deseado y no por deseo propio. |
| Por el contrario, en otras ocasiones, los cónyuges conforman una relación muy fusionada; hablan el uno por el otro y crean una isla emocional respecto de sus hijos. Restan importancia a los sentimientos de éstos, los ignoran o niegan, con lo que los niños no desarrollan ningún sentido de su valía personal. Se trata de esos niños leales a sus padres que únicamente buscan más reconocimiento. |
| Cambios de ciclo vital |
| Hay momentos de crisis en todas las familias que son universales y que corresponden a los cambios de ciclo vital: |
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1 Emancipación. Supone la separación de los padres y otros familiares, la diferenciación de la persona respecto a la familia de origen y la afirmación en el trabajo. |
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2 Matrimonio. Cuando uno se casa tiene que comprometerse con el nuevo sistema, formarlo y establecer las normas y límites respecto a la familia extensa y a los amigos, además de incluir a la pareja en los otros sistemas. Matrimonio, pareja, nueva familia significan compromisos adicionales y exigen un cambio con respecto a la familia de origen. Si la nueva pareja no hace adecuadamente la separación de la familia de origen, si sigue muy involucrada y comprometida con ella, puede que siga desempeñando en su actual familia el rol que tenía asignado en la de origen. Si uno se mantiene leal a su familia de origen, no puede asumir fácilmente compromisos con su actual familia. A la inversa, cuando uno no se siente amado por su familia de origen, no puede transmitir confianza y sentido de la lealtad a su pareja. |
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3 Nacimiento de los hijos. Si la familia no posee una estructura muy estable, cuando crece, puede experimentar caos, desorganización o incluso entrar en crisis, porque un nuevo miembro supone el reajuste de la pareja para incluir al hijo, y el de la familia extensa para incluir también los roles de abuelos. |
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4 Adolescencia de los hijos. La adolescencia de los hijos suele coincidir con problemas de la pareja propios de estos periodos medios de la vida (la crisis de los cuarenta, comienzo de las preocupaciones por la generación de los abuelos). La familia, incluso con una estructura estable y una buena diferenciación entre los sistemas, puede entrar en crisis. Por eso, tiene que aumentar la flexibilidad en los límites familiares y permitir al adolescente entrar y salir del sistema. |
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5 Emancipación de los hijos. Cuando se emancipan los hijos, tiene que haber una renegociación del sistema de pareja, desarrollar una relación con los hijos de adulto a adulto, incluir a la familia política y a los nietos en el sistema, incluso afrontar las enfermedades y muerte de los padres y abuelos. |
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6 Últimas etapas de la vida. Hay que aceptar el cambio de roles generacionales, mantener el funcionamiento de la familia a pesar del declive físico, apoyar a la generación mayor, afrontar la muerte ajena y preparar la propia. |
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| Conflictos latentes |
| Con la crisis se producen ciertos cambios: se flexibilizan los límites y las reglas, y los roles se confunden; las expectativas y las prohibiciones se relajan, las metas y los valores pierden importancia; los conflictos irresueltos se reviven, apareciendo la culpa y aumentando la tensión familiar. |
| La ansiedad en torno a este cambio activa conflictos latentes. El problema puede ser un medio de evitar este cambio amenazador. Por ejemplo, la aparición de una enfermedad importante en un hijo evita una separación de los padres. Otras veces, el problema favorece el cambio: por ejemplo, tras la muerte de un hijo, los padres se separan. |
| En una relación equilibrada entre padres e hijos, el niño tiene la libertad de ser niño, desarrolla sus intereses y actividades infantiles, se va a identificar poco a poco con sus progenitores; a medida que va dominando las tareas adecuadas para su edad, se va a estimular y alentar la autonomía del niño, los padres le van a ir dejando asumir responsabilidades siempre bajo su supervisión y asumiendo su responsabilidad como padres. De esta manera, van preparando al hijo para el papel que asumirá en el futuro. |
| El padre bueno es el que ayuda a crecer y a separarse con independencia. |
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