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  Enfermar en el agua
 
Piscinas, playas, ríos... entrañan peligro, y no solo por el riesgo de ahogamiento. El agua puede albergar organismos causantes de enfermedades. Sus nombres –Cryptosporidium, E. Coli, Shigella– suenan a ciencia ficción, pero sus efectos se hacen patentes cada verano en miles de casos de infección.
Marisol Guisasola
En personas sanas, estos pequeños pero potentes organismos no suelen poner en peligro la vida. Sin embargo, pueden ser peligrosos en personas con defensas bajas, niños e individuos con enfermedades crónicas. Si bien sus secuelas más conocidas son las diarreas y vómitos, otras pueden ser más serias.
Las enfermedades que se contraen en el agua se transmiten a través de materia fecal (de animales o de humanos) presente en ella. Es cierto que no suena muy bien, pero es una constante preocupación para dueños de piscinas y parques acuáticos y para las autoridades sanitarias, que deben enfrentarse cada año a brotes de infección con decenas de víctimas. También debería ser materia de reflexión para padres de niños pequeños que aún llevan pañales. Cada año, decenas de niños se infectan –e infectan a otros– en piscinas infantiles que agrupan a bebés y niños pequeños que hacen sus necesidades en el agua o llevan pañales que dejan escapar su contenido.
Aunque posiblemente no hay forma de protegernos y proteger a los niños totalmente de estos patógenos, es posible minimizar la exposición a ellos. Éstas son algunas sugerencias:
1. Haz siempre caso de las señales de “No se permite el baño”: no solo se ponen por peligro de ahogamiento, sino por presencia de materias contaminantes, desagües de aguas negras, etc. Si hay postes o señales que indiquen las zonas permitidas de baño, sigue las sugerencias.
 
Para prevenir el ahogamiento   
• No dejes solo a un niño que no sabe nadar cerca de una piscina.  
• Cualquier espacio con agua entraña riesgo de ahogamiento para un niño pequeño. Un informe europeo revela que el 15% de los ahogamientos ocurridos en las casas se producen en bañeras, barreños y otros contenedores de agua.  
• Valla la zona que rodea la piscina, y mantén siempre las puertas cerradas.  
• Piensa en instalar un sistema de alarma en la piscina para saber si alguien ha entrado en ella cuando no haya adultos supervisando.  
• Aprende las técnicas de reanimación cardiopulmonar; los segundos son vitales en un caso de ahogamiento.  
2. Pregunta si la piscina está depurada, debidamente clorada y tratada, y la frecuencia con que se revisa su estado. Si no te dan esos datos, no te bañes en ella.
3. Cierra la boca en el agua. Intenta no tragar agua de las piscinas y explica a los niños por qué ellos deben también hacer lo mismo.
4. Evita los baños en ríos y lagos; pocos ofrecen total garantía.
5. Si tienes piscina en casa, cambia el agua frecuentemente. Cuando la vacíes, deja que se seque durante 24 horas. Si tienes una piscina infantil sin desagüe, cambia el agua a diario (el agua estancada, y aún más al sol, es un foco de microorganismos patógenos que se multiplican a velocidades de vértigo).
6. Evita transmitir enfermedades. Predica con el ejemplo, y enseña a los niños a darse una ducha antes de entrar en la piscina. Si tienes un niño que aún usa pañales, no lo bañes en la piscina; ni los pañales impermeables ofrecen garantía de estanqueidad ni los riesgos de la piscina son lo más apropiado para un bebé.
3 organismos peligrosos
Cryptosporidium
Pueden esquivar los sistemas de filtración de plantas de tratamiento de aguas. Un brote en 1993 provocó trastornos gastrointestinales en 400 000 personas. La criptosporodiosis es una enfermedad que resiste el tratamiento, especialmente en personas con el sistema inmunológico deprimido.
Escherichia Coli
La gente relaciona más la E. Coli con intoxicaciones alimentarias. Causante de aparatosas diarreas y otros problemas gastrointestinales, es cierto que resulta más fácil infectarse con ella por tomar una hamburguesa poco hecha que por nadar en una piscina. Sin embargo, se han dado casos de decenas de infectados en aguas contaminadas con materia fecal. De entre todas las aguas de baño, los lagos se llevan la palma en número de contaminados con E. Coli.
Shigella
Como la E. Coli, la Shigella es un tipo de bacteria intestinal frecuente en lagos. En 1991, decenas de niños resultaron infectados en un lago del estado de Oregón (EE UU). Casos similares se han dado también en lagos europeos.